La importancia de las tres etapas en los sistemas de retención infantil

Es una obligación moral y legal de los padres cuidar a sus hijos en todo momento, sobre todo frente a situaciones de eventual riesgo, como son los viajes en auto. Aún no existe conciencia entre los adultos, ya que cerca del 80% de la siniestralidad en que se ven involucrados los niños en la región, ocurre a menos de 8 kilómetros de distancia del domicilio. Para quienes aún lo desconocen, los recién nacidos debe utilizar las denominadas sillas nido o comúnmente conocido como sillas huevo. Éstas deben ir instaladas en el sentido contrario de desplazamiento, es decir, mirando hacia atrás. Desde el momento de salir de la clínica u hospital, se debe utilizar obligatoriamente este equipo de seguridad. Se aconseja que estos sistemas de retención infantil se utilicen preferentemente hasta que su peso y talla le permite al infante usar correctamente este dispositivo.

En Estados Unidos e Inglaterra existen antecedentes que mientras más tiempo un niño permanezca en una silla nido resultan más seguros los lactantes a la hora de verse envuelto en una colisión o una desaceleración repentina. Básicamente, el diseño de estas sillas nidos se convierten en una especie de capullo con una estructura que es capaz de proteger de mejor manera el cuerpo del niño al sufrir el impacto de la inercia. Lo que hace de alguna manera es amortiguar y proteger al infante, evitando que el hiper-estiramiento cervical se produzca por el efecto que ejerce la fuerza del impacto sobre las correas o cinturones.

Luego, se debe cambiar esta silla huevo por una silla tipo convertible. Recibe este nombre, pues este dispositivo puede ir mirando a contra marcha cuando son menores de 2 años (al menos), para posteriormente instalarse mirando a favor de la marcha. Cuando se realiza esta transición, recién ahí los niños pueden ir mirando hacia adelante. De esta forma, es una silla que pueden usar desde los más pequeños mirando hacia atrás, pesando al menos 2 kilos, hasta los 29 kilos mirando hacia delante. La talla va a depender de cada niño. Estas sillas están perfectamente adaptadas para acompañar a los distintos periodos de crecimiento de los niños. Idealmente se deben escoger aquellos modelos que tengan arneses internos y que posibiliten la instalación con los cinturones de seguridad, en el caso que el vehículo no cuente con el sistema de anclaje ISOFIX o Latch.

En la última etapa se encuentran los alzadores. Este sistema de retención infantil está destinado a los niños más grandes, entre 18 y 40 kilos de peso, se recomienda usarlos a partir de los 4 años y sólo puede ser usada en posición mirando hacia adelante. Existen sillas de esta categoría con cinturón de cinco puntos,  ecomendado el mayor tiempo posible para después poder utilizar siempre con el cinturón de seguridad de tres puntos. La única  forma de proteger a un adulto que va en automóvil es traspasándole las ventajas de las tecnologías asociadas a la seguridad -frenos ABS, deformación programada, barras laterales, airbag, y eso sólo es posible a través del uso del cinturón de seguridad. Como este dispositivo está diseñado para adultos, es obligatorio el uso de sillas nido, convertibles y butacas, según corresponda a la edad y peso del niño, los que permitirán contener a los menores en caso de siniestro de tránsito, minimizando así sus lesiones.

Alberto Escobar
Gerente de Movilidad y Políticas Públicas de Automóvil Club de Chile

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